
Que el mundo sea multifacético no nos dice nada; que en un extremo las hambrunas y guerras raciales y étnicas se cobren diaramente vidas humanas y en otro extremo se juege la final de la Copa de Miami tampoco; que el origen directo de los sucesos sea la falta de sustentabilidad econónica no es ningún secreto, menos si el secreto está disfrazado tras otra verdad como la usurpación de los derechos civiles por parte de las autoridades gubernamentales, todo siempre bajo la atenta e inmutable mirada de los poderosos de turno sentados en esa muy ética entidad llamada UN u ONU. El por qué de estas cosas es una cuestión que nunca se deja de analizar, son variadas las respuestas con ganas de alejar la realidad de los sucedos cotidianos, son muchas las excusas pero con el tiempo uno aprende que la verdadera respuesta es que a nadie le importan los sucesos si no repecuten directamente en sus sistemas sociales; EEUU país ícono de la dirigencia mundial es el país que más tratados multinacionales ha roto, desde alla, la lejana Hiroshima y Nagasaki, donde nunca un Nuremberg aconteció dejá un claro mensaje de impunidad, que dicho sea de paso, a nadie le importa, ni siquiera a los gobernantes japoneses contemporáneos, todo el interés muere en las pequeñas comunidades y las familias, que religiosamente prenden velas en los respectivos aniversarios, recordando la muerte de tantas víctimas civiles. Ejemplos de impunidad miles, dictaduras militares, guerras genocidas, racismos étnicos, políticos de bolsillo, todos y cada uno de estos problemas tienen vida en un punto de nuestro mundo. Alguien definió el Honor como el regalo que un Hombre se dá a sí mismo; si los hechos en la medida que se suceden repiten errores del pasado anhelando venganzas, obviando las miradas hacia lo Justo habremos reconciliado el humano ciclo de intolerancia. Es nuestro deber regalarnos valores, es nuestro deber movilizarnos; para alcanzar abolir la injusticia de cada rincón se necesita de un radical cambio de principios, ya éticos, ya morales y por sobre todo religiosos. Es aquí dónde surge una sola pregunta: ¿Qué puedo hacer para lograr el cambio?, ayúdame a responder tamaña responsabilidad.
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